11. Cómo elaborar hachís

Publicado el 27/03/2014

Una vez que ya tenemos los cogollos bien secos y curados, estamos en condiciones de elaborar hachís casero. Fumarnos la hierba directamente o hacer hachís es una opción que depende de gustos personales, pero os recomendamos tener en cuenta las ventajas del hachís y probar al menos la experiencia de elaborar el vuestro. Dependiendo de cómo haya ido la cosecha, siempre podéis destinar parte de la hierba al hachís y fumaros el resto.

No nos engañemos: el hachís es lo que más coloca, aún más que la hierba. No en vano, es resina pura procedente de las cabezas de los tricomas, donde se concentra el THC, esa sustancia que proporciona el efecto energizante, euforizante y psicoactivo del cannabis, sobre todo si se trata de variedades sativas. En los países productores de hachís, donde importa mucho más la cantidad que la calidad, el costo no se cuida bien, se deja secar al sol, con lo que gran parte del THC se degrada a CBN, otro canabinoide de efecto mucho más narcótico y sedante. Es por eso que mucha gente que no ha probado más que hachís comprado en la calle no guarda de él una buena experiencia y no quiere hablar más que de hierba para fumar. Sin embargo, el hachís casero bien elaborado es otra historia: el colocón es absolutamente brutal y nos permite además aprovechar partes de la planta que de otra forma se desechan y que también contienen resina: hojas y tallos.

Mucha gente que elabora hachís reserva para ello los cogollos bajos de la planta, más pequeños y normalmente no tan resinosos. Está muy bien pero, por supuesto, si utilizamos los cogollos de las puntas, los más grandes y cargados de resina, obtendremos un hachís de mejor calidad.

Hay dos maneras de extraer hachís, en seco o mediante lavado al agua. Vamos con ellas:

EXTRACCIÓN DE HACHÍS EN SECO

Es el método más tradicional, empleado por los canabicultores desde tiempos ancestrales. Consiste en pasar la hierba por una malla o tamiz, lo que se conoce como cribado o tamizado de la hierba. Las mallas enmarcadas para serigrafía son perfectas para la tarea: consisten simplemente en una malla bien tensada y sujeta a un marco de madera o metal. Debemos hacernos con mallas de al menos dos micrajes diferentes (el tamaño de los poros se mide en micras) para hacer dos cribados y extraer toda la resina posible. Normalmente, para un primer cribado se utiliza una malla de entre 135 y 160 micras, que nos permitirá desprendernos de la mayor parte de la materia vegetal desechable, y a continuación se lleva a cabo una segunda criba con una malla de 50-60 micras.

Os aconsejamos seguir los siguientes pasos. Primero, lo mejor es dejar la hierba durante dos días en el congelador, para que el frío endurezca los tricomas y facilite su desprendimiento. Cuando ya está lista la hierba, colocamos la malla de mayor grosor (la de 135-160 micras) sobre una superficie pulida (una mesa de cristal es lo perfecto) y desmenuzamos sobre ella los cogollos y los restos de hojas. A continuación se trata de hacer pasar la materia “interesante” a través de la malla y para ello debemos sacudir ésta, hacerla vibrar, o frotar suavemente los cogollos contra ella (sin forzar, pues entonces haremos pasar también la materia vegetal que no nos interesa). Lo que va cayendo al otro lado lo recogemos con una espátula de plástico (o con una tarjeta de crédito) y a continuación lo pasamos por la segunda malla (la más fina, la de 50-60 micras).

Con el primer filtrado extraemos el polvo de resina más puro, el llamado “doble cero”, que procede de los tricomas más maduros. El polvo de resina de gran calidad es de un color crema-dorado. Podemos repetir el proceso unas cuantas veces y seguiremos obteniendo resina, aunque ésta será cada vez de menor calidad. Si vemos aparecer tonos verdes en la pasta de resina, esto quiere decir que ya estamos filtrando materia vegetal de desecho y que lo bueno ya ha sido extraído de la hierba. El polvo de resina lo amasamos con los dedos, lo prensamos y obtendremos una pieza de hachís de primera calidad… ¡o bien pasamos de más historias y nos lo fumamos directamente! No es cierto que por prensarlo mejore la calidad, esto tan sólo nos va a permitir almacenarlo con mayor comodidad.

Hash Shaker

La tecnología aplicada a la extracción de hachís nos ha dado diversos inventos que nos facilitan la labor. Uno de los más populares es el Hash Shaker, que consiste simplemente en dos tubos anchos de PVC con tapas, que encajan uno en el otro, y una malla bien tensa que los separa. Debemos meter los cogollos enteros, sin desmenuzar, en uno de los compartimentos (si guardabas la hierba en en el congelador, pues genial. Si no, mete los cogollos en el Hash Shaker y luego mete el Hash Shaker en el congelador durante un mínimo de 30 minutos). No lo llenes a tope, porque los cogollos deben tener espacio para moverse bien al agitar. Es bueno introducir junto con los cogollos un pequeño objeto duro, como una canica, una piedra o una moneda, que al agitar ayudará a romper los tricomas y a extraer la resina con menos esfuerzo. Ten en cuenta que, cuanto más fríos estén los cogollos, mejor se desprende la resina, así que, nada más sacarlos del congelador, dales mucha caña, antes de que se calienten. Después de agitar bien, abre el Hash-Shaker y recoge el polvo con una tarjeta. ¡Ya lo tienes! Podemos repetir el proceso unas veinte veces para extraer toda la resina aunque, lógicamente, las primeras pasadas nos darán la resina de mayor calidad. Si el polvo se va poniendo verde, eso quiere decir que cada vez se filtran más restos vegetales y que ya hemos extraído el “caviar”.

EXTRACCIÓN  DE HACHÍS MEDIANTE LAVADO AL AGUA

La extracción en seco está muy bien para los que no quieren complicarse la vida en absoluto, es rápida y muy cómoda, pero los que apuestan por la verdadera calidad deben probar el sistema de extracción mediante lavado al agua (es también muy simple, en realidad). Hablando en plata, la extracción de hachís mediante lavado al agua consiste en el siguiente proceso: se somete a la hierba a un “shock térmico” mediante un lavado con agua muy fría, a menos de 4 grados centígrados, lo que consigue que los tricomas se desprendan del material vegetal; a continuación se hace pasar el agua con la hierba por una serie de bolsas de filtrado con poros de diferentes grosores, para que se vaya depositando la resina, que recogeremos al final. Así de sencillo.

Los cultivadores que gustan de la experimentación son quienes, partiendo de su inventiva, han ido incorporando más y más elementos que facilitan y perfeccionan los procesos de cultivo y por supuesto también el de extracción de hachís. Para el lavado con agua fría, el equipo más práctico es el Bubble Extractor, que en realidad no es más que una pequeña lavadora portátil parecida a las que se utilizan en las acampadas (lo de “bubble” no viene sólo de las burbujas que verás formarse en el agua con la hierba lavada, sino también de que el hachís que se obtiene mediante el lavado es tan puro que genera unas características burbujas al quemarse en una pipa de cristal y por eso se le denomina “Bubble Hash”, o hachís de burbuja). En fin, dicho esto, ¿qué hacemos con nuestro Bubble Extractor? Lo primero es llenarlo de agua fría. Tomad un termómetro, verted agua en un cubo, echad hielo a saco hasta que consigamos bajar de 4 grados y después llenad la lavadora. Mientras tanto, hemos metido la hierba en una bolsa piramidal de tela de rejilla que viene siempre incorporada con el Bubble Extractor. Una vez llena de agua la lavadora, se mete la bolsa llena de hierba y se pone en marcha con un programa de 20 minutos (durante los cuales sólo tenemos que esperar cómodamente).

Acabado el programa de lavado, procedemos al filtrado de la hierba.Vamos a hacer un breve comentario sobre el segundo elemento que necesitamos en este proceso: las bolsas de filtrado. Las bolsas se venden en kits en todos los grow-shops y existen numerosas marcas en el mercado. Los kits pueden ser de dos, tres, cuatro o más bolsas. Te recomendamos utilizar un kit de cuatro bolsas. Aunque los micrajes de los kits (la anchura de los poros) pueden variar, uno muy típico sería de 220, 185, 70 y 38 micras y nos vamos a servir de él como ejemplo. Lo que tenemos que hacer es colocar las bolsas en un cubo, unas dentro de otras. Primero ajustamos en el cubo la bolsa más fina, la de 38 micras; dentro de ésta ajustamos la siguiente, la de 70; después lo mismo con la de 185 y finalmente la de 220. De esta manera, cuando echemos el agua con la hierba en el cubo, ésta atravesará todas las bolsas, empezando por la de 220 micras hasta sobrepasar la más fina, la de 38. En la bolsa de 220, el agua deja gran parte de los restos vegetales; en la bolsa de 185 deja más restos; en la de 70 quedan ya tricomas y después, en la de 38, queda todavía más resina. Una vez vertida el agua, sacamos la primera bolsa, la de 220 y la escurrimos bien para quedarnos sólo con los restos vegetales en su interior, que reservamos para más lavados (obviamente, la escurrimos sobre el cubo, de forma que el agua caiga en la siguiente bolsa). Hecho esto, sacamos y escurrimos la siguiente bolsa, la de 185, para que el agua con tricomas caiga en la siguiente bolsa, la de 70, y nos guardamos también los restos vegetales; seguidamente, repetimos la operación con la bolsa de 70 micras, pero atención, porque la materia que extraemos de ella es ya hachís de altísima calidad, que tendremos que apartar y poner a secar en papel de cocina; lo mismo pasa con la bolsa de 38 micras: está llena de crema de hachís.

En fin, terminado ya este primer filtrado y retiradas las bolsas, tenemos el cubo con el agua y la hierba lavada, aparte. No nos queda sino repetir el proceso: meter la hierba de nuevo en la bolsa piramidal de tela de rejilla, enfriar el agua del cubo, volver a echar el agua en la lavadora, meter la bolsa con la hierba y… a dar vueltas otra vez. Podemos repetir el proceso hasta cinco veces y seguiremos obteniendo resina. Al final, el color verde de la pasta nos indicará que se está filtrando demasiada materia vegetal. ¡Todo esto es mucho más fácil de hacer que de explicar con palabras y con que lo veas una vez, ya sabrás perfectamente lo que hay que hacer y lo fácil que es! (Antes de que se ideara el Bubble Extractor, la gente lo que hacía era echar el agua en el cubo y agitarla con una batidora o con un taladro eléctrico: se puede hacer, pero la verdad es que tirarte 20 minutos seguidos así es bastante pesado, aparte de que el electrodoméstico puede sobrecalentarse y dar problemas).

SECADO Y CONSERVADO DEL HACHÍS

Si hemos elaborado hachís con el método del agua, tenemos que proceder igual que con la hierba tras la cosecha: secarlo. El secado es muy importante, porque la humedad que quede dentro del costo le hará perder aroma y sabor en el mejor de los casos, y en el peor podrá hacer que aparezcan hongos. Para secar el hachís, lo mejor es dejarlo sobre papel de cocina y después pasarlo por un colador normal de cocina, para que se “abra” (al abrirse, se completará el proceso de secado por dentro). Una vez abierto, volvemos a depositar el hachís sobre papel de cocina y esperamos otras 24 horas a que se seque del todo, tras lo cual podremos prensarlo (si queremos), hacer bolas, etc. Si el hachís obtenido es de gran calidad, puede ser tan resinoso y pegajoso que no se pueda ni pasar por el colador. En ese caso, lo mejor es dejarlo un día en el congelador y pasarlo al día siguiente por el colador.

Para el almacenaje, lo mismo que la hierba: los botes especiales de cerrado al vacío y opacos son lo mejor y te permitirán mantener el costo en perfecto estado durante varios meses.

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